Turismo y buceo: dos opciones muy interesantes para la arquitectura

En los tiempos que corren la arquitectura debe estar altamente especializada para cumplir los requisitos que nos plantean los nuevos emprendimientos, los cuales, por supuesto, demandan necesidades edilicias distintas. El turismo, y puntualmente los cursos de buceo, tomados por miles y miles de personas alrededor del mundo, son un ejemplo práctico para abordar esta cuestión de suma importancia. 

Los cursos de buceo no solo se dan en aguas abiertas, sino que primero se debe estudiar y practicar en piletas cerradas que, muchas veces, imitan las cualidades y dificultades del océano y los mares. Ahora bien, en este punto la arquitectura tiene mucho para ofrecer en términos de diseño, aplicando lo que está probado en relación con espacios educativos pero aplicados sobre un sistema altamente específico. 

Pensemos en una escuela de buceo prestigiosa, como en esta web Dive Center, es decir, un establecimiento que cuente con toda la infraestructura necesaria para enseñar buceo tanto en lo teórico como en lo práctico: lo primero que observamos es una enorme especificidad en sus espacios, los cuales han sido diseñados específicamente para cumplir una función determinada. Y más aun, incluso podemos razonar que, independientemente del tipo de buceo que allí se enseñe, la arquitectura puede y debe ser una herramienta facilitadora de soluciones. 

Desde ya que existe una larga tradición respecto del buceo, pero el negocio del turismo ha ido cambiando a lo largo del tiempo. La gente no solo toma cursos de buceo cuando visita un lugar donde se permiten ese tipo de aventuras. Por el contrario, son muchas las personas que resuelven cursar este tipo de estudios incluso antes de viajar, lo cual evita tener que perder horas y días dentro del viaje para conseguir los permisos correspondientes. 

Esto significa que un curso de buceo open water padi (click aqui), por citar apenas uno de los muchos que existen, es un requisito insoslayable si deseamos bucear legalmente en ciertos lugares del mundo. Ahora bien, tanto en Argentina como en otros sitios, existen lugares donde es posible tomar esos cursos y recibir, a cambio, los certificados correspondientes. En este punto, la arquitectura ha jugado un rol preponderante para facilitar las herramientas que las escuelas que dictan esos cursos necesitan para poder funcionar de acuerdo a las leyes y reglamentaciones internacionales. 

¿De qué forma? En principio, utilizando el arte de la arquitectura para diseñar e implementar espacios de estudio que incluyan, entre otras cosas, piletas, salas de estudio, salones de proyección. Aquí nos referimos a piletas especialmente diseñadas, capaces de simular la presión de un arrecife de coral o de aguas abiertas, en las cuales el estudiante tiene ocasión de aprender utilizando todo el equipamiento de buceo que luego será imprescindible para vivir esa experiencia en el sitio del mundo de su elección. 

De cara a este alto nivel de especificidad, la arquitectura debe empezar a contemplar nuevas y mejores formas de brindar soluciones técnicas para las escuelas de buceo. A simple vista, parece un nicho de menor envergadura, pero en realidad se trata de un campo de exploración completamente nuevo y excitante. En definitiva, el acercamiento entre lo que la arquitectura tiene para proponer, y lo que las escuelas de buceo necesitan, puede traducirse en un extraordinario salto de calidad para ambos sectores. Recordemos que este tipo de escuelas para bucear son cada vez más requeridas por el público, y que debido a eso ya han comenzado a atraer la atención de los mejores estudios de arquitectura.