La importancia de la puesta a punto de un inmueble para su posterior venta

La búsqueda de un inmueble para comprar o alquilar, ya sea para uso personal o profesional, puede resultar por momentos agotadora y hasta frustrante. En general, este tipo de tarea es algo que una persona no está acostumbrada a realizar. Y se sabe que el tiempo disponible suele ser escaso.

Según reportes del sector inmobiliario, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires las escrituras aumentaron un 50% durante el último año. La llegada de los créditos hipotecarios y la modificación de la ley de alquileres en la ciudad modificaron al mercado en su conjunto. Además de acuerdo al Colegio de Escribanos de CABA cerca del 30% del total de transacciones se realizan con hipotecas. En un mercado tan convulsionado, es necesario ser efectivos.

Cuando el cliente llega con la intención de conocer una propiedad, tenemos poco tiempo para convencerlo y no podemos fallar. La primera impresión siempre es la que cuenta. En el caso de una propiedad a estrenar, una buena idea es contratar empresas que se especializan en la puesta a punto de espacios, como se muestra en este enlace  http://www.cleanmanagers.com/limpieza-final-obra/, apenas construida o inmediatamente después de una reforma importante. Invertir en este tipo de soluciones permitirá cuidar cada detalle y asegurar su perfecta preparación.

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Inmediatamente después de haber logrado captar el interés del potencial comprador será más fácil brindar y focalizar la estrategia en los puntos que hemos logrado identificar previamente como los de mayor interés. Precisamente los primeros momentos en los que nuestro visitante se encuentra con el lugar hará una observación atenta y luego comenzarán las preguntas. En este lapso podemos aprovechar para obtener la mayor cantidad de datos sobre qué es lo que está esperando esa familia o profesional, y qué aspectos de la propuesta le resultan ideales (cercanía con el trabajo, barrio, mayor espacio del departamento o casa, habitación adicional, etcétera).

En el caso de viviendas familiares, la primera recomendación se mantiene. Aunque parezca increíble no es raro encontrarse con ofertas de casas desprolijas, descuidadas y muy desordenadas, sobre todo en los casos en los que la vivienda está habitada y los interesados visitan el lugar con un promotor. Contrariamente a cualquier especulación, esto nunca es positivo. Si la dinámica familiar y los tiempos no permiten tener siempre lista la propiedad se puede, si existe presupuesto suficiente, contratar servicios tercerizados como los que ofrece,
http://www.cleanmanagers.com/. Este tipo de socios en el trabajo ofrece una solución integral e ideal, más aún si se han encarado reformas o trabajos en pintura, antes de la venta. Como complemento, se debe acordar con la inmobiliaria un día exclusivo para las visitas, preferiblemente los fines de semana. Así el gasto será menor y estratégico, y el día en el que se concentren los visitantes, la propiedad lucirá perfecta y radiante, y su venta estará mucho más cerca.

Otro consejo en el caso de viviendas habitadas tienen que ver con la “despersonalización” de los espacios. La persona que está analizando mudarse a un nuevo lugar, consciente o inconscientemente, comienza a pensarse en él, a proyectar su vida y su rutina incorporando este nuevo actor. Quitar fotos familiares, adornos familiares, antigüedades y cosas similares pueden colaborar en este sentido.