Claves para iluminar un taller mecánico adecuadamente

Cuando pienso en un taller mecánico no puedo escapar de aquello que veo en muchos de los negocios de este rubro, sobre todo los “talleres de barrio”. Hablo de espacios algo desordenados, bastante sucios, y poco iluminados. Sin embargo, en los últimos años han aparecido talleres mecánicos y otros emprendimientos del rubro automotriz que presentan un diseño moderno, bien ordenado, y sobre todo perfectamente iluminados, una variable clave para su buena presentación. En lo personal, considero que la correcta iluminación es fundamental también para los especialistas en este rubro; no sólo para el desarrollo eficiente de su trabajo sino también para atraer a clientes. ¿Acaso no te sientes mucho más a gusto en un sitio bien iluminado y ordenado, que en un espacio en el que reina la oscuridad?

En esta nota repasaremos algunas nociones a tener en cuenta a la hora de escoger la iluminación y los artefactos para un taller mecánico. Para ello hemos tomado como referencia a un centro en Buenos Aires dedicado al dictado de cursos de mecánica; si bien aquel no es precisamente un taller con atención al público, el ejemplo nos sirve para mostrar que este rubro tiene muchos encantos cuando está bien iluminado.

Como punto de partida, es bueno comenzar por la contemplación del nivel de luz natural que recibe el taller. En base a ello, se tomarán luego las decisiones relativas a la luz artificial. Por supuesto que lo ideal es contar con buen acceso de luz solar durante el día, aunque es sabido que muchos talleres mecánicos no cuentan con más aberturas que el sector que da hacia la calle. Por lo demás, aprovechar la luz natural permitirá hacer un uso eficiente de la luz artificial, ahorrando en la factura de luz.

Dicho esto, hay que tener presente que la correcta iluminación de un taller mecánico tendrá una influencia directa en la productividad. Tal como ocurre en nuestro ejemplo (puedes ver más en el enlace), la adecuada y eficiente iluminación propicia un buen ambiente de trabajo, permite que los trabajadores no fuercen por demás su vista, y en definitiva puedan desempeñar sus tareas con comodidad. En tanto, se comprende también que la iluminación eficiente es un ítem que va en contra de los riesgos de trabajo en este rubro.

Una máxima que debe aplicarse en estos casos es la uniformidad general, y la luz enfocada en ciertas secciones. Para lo primero, es ideal que no se generen zonas con sombras en el taller; para lo segundo serán necesarios artefactos focales, que se emplearán para trabajar en detalle en los motores y con piezas pequeñas. Por otra parte, la versatilidad es una de las señas que sí o sí deben poseer algunos artefactos, que los profesionales del rubro podrían necesitar para trasladar a diversas áreas del taller.

Para los más expertos en iluminación, como regla general se contempla que un taller debe contar con entre 750 y 1200 lux. En cambio, si el taller dispone de zonas de recepción y oficinas, allí bastará con un promedio de 500 lux. En las zonas en las cuales se almacenan productos o implementos, serán suficientes unos 150 lux. En el caso de las fosas, serán necesarias lámparas de mano. ¿Qué es precisamente “lux”? Se trata de una unidad que define la intensidad de la iluminación bajo el Sistema Internacional y con el símbolo lx. Equivale a la iluminación que recibe una superficie en forma normal y uniforme con un flujo de 1 lumen por metro cuadrado.