Diseños novedosos en shoppings

Los más grandes seguramente recuerdan el arribo de los primeros shoppings a la Argentina allá por los años ’80. Fue, sin lugar a dudas, una verdadera revolución comercial que cambió para siempre los hábitos de consumo de muchos porteños. Sin embargo, mucho ha ocurrido desde entonces.

El espacio disponible dentro de los centros comerciales no ha sufrido grandes alteraciones. Si bien cada vez se construyen shoppings más grandes y espaciosos, el interior sigue una línea más o menos estándar de espacios asignados a locales y stands. Pero lo que sí ha cambiado, y de una forma radical, es la forma en la que los especialistas disponen de su propio espacio.

Basta revisar siquiera superficialmente el trabajo que se hace en el diseño de stands en Buenos Aires y cómo éste ha ido modificándose con el correr de los años. A finales de la década del ’80, y a lo largo de casi toda la del ’90, este tipo de estructuras resultaban absolutamente inorgánicas, grandes, hechas con materiales costosos y de poca durabilidad, casi como si alguien hubiese arrancado de cuajo un local comercial de la vía pública y lo hubiese trasladado de manera inalterable al interior del centro comercial.

Hoy en día todo es distinto, y vaya que sí.

Los stands son, actualmente, verdaderas piezas de ingeniería y arquitectura. Sobre su construcción no solo trabajan los especialistas del diseño, sino profesionales del marketing que nada dejan librado al azar.

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Este tipo de estructuras se fabrica con materiales que sean agradables a la vista, es decir, que continúen una línea de diseño elegante, pero que también sean capaces de resistir la degradación natural que ocurre en ambientes transitados por muchas personas por día. Y no solo eso, los stands procuran que su diseño corra detrás de un concepto, nunca al revés, donde lo que se busca es tanto atraer a potenciales clientes como a personas que ya conocen el servicio o producto que se está ofreciendo. Click aqui para ver mas información de stands

Para lograr este múltiple efecto los stands suelen manejar un concepto de diseño orgánico, novedoso, utilitario, tecnológico, que se destaque del resto de sus competidores más por su elegancia que por su tamaño, algo que en otras épocas funcionaba de forma exactamente inversa.

Como vemos, las cosas han cambiado a un ritmo muy acelerado en todo lo que se refiere al marketing y el diseño. Ya no son elementos aislados entre sí, sino más bien parte de una estrategia comercial que requiere de su trabajo en conjunto. Son realmente pocas las marcas y productos que pueden darse el lujo de venderse solas, tal como reza ese ya arcaico axioma comercial. La mayoría necesita del soporte de toda una ingeniería que venga en su ayuda. Y no en vano. Los cambios conceptuales nunca se producen al azar, y mucho menos si el sistema establecido opera con toda eficiencia. Es justamente el cambio de hábitos en el consumidor, su experiencia al recorrer este tipo de establecimientos comerciales, el que precipitó una nueva forma de relacionarse estéticamente con el cliente.

Lo mismo puede decirse del diseño y armado de locales. Lejos estamos de aquella ingeniería desproporcionada, donde lo grande significaba algo mejor y más eficaz. Los conceptos que ahora se manejan, sobre los cuales pesa claramente un enfoque multidisciplinario, persiguen tanto un fuerte impacto visual que invite a los potenciales clientes a ingresar al local con un concepto de interiores que sirva para estimular la decisión de compra.

Desde luego que no hay palabras definitivas en este asunto. Los consumidores seguramente seguirán evolucionando, tal vez apoyándose en las nuevas plataformas tecnológicas antes de tomar la decisión de comprar. El desafío del diseño es estar siempre un paso adelante.