4 tips para iluminar un restaurante o local gastronómico

Es una obviedad decir que el éxito de un restaurante –o de cualquier emprendimiento del sector gastronómico- depende en gran medida de la calidad de su comida, de la atención ofrecida a los clientes, y de su ubicación geográfica. A estas verdades evidentes se añaden otras variables que también determinan el buen o mal paso de estos negocios, y una de ellas es la correcta iluminación. En este sentido podemos decir que si un local ofrece la mejor comida de la zona, podría no triunfar si no se ha escogido con acierto la iluminación del comercio en cuestión. ¿Cómo tomar las mejores decisiones en este sentido?

En esta nota repasaremos 5 consejos para que la iluminación de un local de comida se convierta en una variable de atracción. Lo haremos a través de algunos ejemplos prácticos para comprender en forma más cabal cada ítem.

  1. La iluminación determina los espacios: En un restaurante es de suma importancia que la iluminación se adecue y defina los diferentes espacios. Por caso, no debe ser la misma luz la que está sobre las mesas, las zonas comunes del restaurante, la barra y mucho menos la cocina. Cada espacio debe tener su tipo de iluminación, y esto definirá el carácter de tu local, dónde deseas que haya mayor intimidad, dónde es necesario un mayor nivel de luminosidad para realizar determinadas tareas, etcétera. Un ejemplo gráfico es el del restaurante de sushi Unaghi Sushi Bar (http://www.unaghisushibar.com/); en su descripción en Google Places es posible ver varias imágenes de su local, con una iluminación que destaca la barra y las piezas servidas, y con mayor intimidad en las mesas.
  2. Cuidado con los ambientes demasiado tenues: En este ítem tomaré la licencia de contar una experiencia personal. Este fin de semana salí con mi familia a un restaurante ubicado en Núñez, Capital Federal, justo a la salida del viaducto de la calle Campos Salles. El restaurante es en verdad hermoso, pero tiene un defecto en su iluminación: en las mesas las luces son tan tenues (son cortesía de pequeños veladores con vidrios de colores) que resulta imposible revisar el menú, ver el plato y la cuenta al final de la noche. He visto en mesas vecinas a comensales utilizando la linterna de su teléfono celular para remediar la oscuridad. En este sentido, si bien es linda cierta intimidad y la luz puede favorecerla, no hay que ser “más papistas que el Papa”.
  3. Cuidado con la temperatura de color: Haciendo clic en este enlace es posible ver la escala de temperaturas de color, que se mide en Kelvin (K). Se comprende que cuanto más elevada es la temperatura, mayor es la sensación de frialdad; cuanto más baja, más cálida. Al interior de locales gastronómicos, la cifra en la que nos podemos sobre esta tabla determinará en gran medida la propuesta del comercio. No será la misma elección la de una fábrica de alimentos congelados que la de un bar nocturno; ejemplo que sirve para comprender la importancia de esta elección.
  4. No todo es la lámpara: Cuando hablamos de iluminación, hay que tener en cuenta que la elección no se agota en las bombillas. Para volver a un ejemplo, el antes mencionado comercio que ofrece sushi en Belgrano (click aqui), Villa Urquiza y Devoto dispone de artefactos de iluminación focales sobre las mesas, lo cual asegura plena luminosidad sobre las mismas sin resignar intimidad al interior del local. Las opciones en este punto (los artefactos de iluminación) son muchas, y siempre es bueno pensar no sólo en la estética de los mismos, que debe ser acorde con la propuesta del local, sino también en su funcionalidad.

Un barrio aristocrático en la ciudad

Aunque no está incluido como barrio dentro de los cuarenta y ocho nombres oficiales de barrios de la ciudad de Buenos Aires, Barrio Parque es conocido de esa manera o como “Palermo Chico” desde hace más de cien años. Esta zona de la ciudad se caracteriza por ser un lugar con calles arboladas, mansiones magnificas, embajadas y una conjunción de estilos en la arquitectura en la que está muy presente el Tudor.

Barrio Parque, como la podemos disfrutar hoy, fue diseñado, a pedido del intendente Güiraldes, por el talentoso Carlos Thays, paisajista francés responsable de muchos de los espacios verdes más bellos de la ciudad. Las expectativas del intendente fueron superadas y en 1912 se inauguró este lugar que reúne casas majestuosas con jardines y parques. Muchas de esas casas todavía hoy conservan los jardines y las rejas que diseñara Thays hace cien años. Rejas similares a las que resguardan la privacidad de los dueños de las mansiones más hermosa de Buenos Aires pueden hoy encontrase en la herrería https://www.hierroestilo.com.ar/, que también ostenta un pasado y presente de grandes creaciones en metal para diferentes espacios domésticos y comerciales.

Aunque Barrio Parque es el nombre que hoy tiene esta parte de Palermo, no es un nombre oficial y además es el último de una larga lista que incluyen Grand Bourg, Las Ranas y Palermo Chico. Las primeras casas construidas en Barrio Parque eran más sencillas que las que se construyeron a principios del siglo XX, y la mayoría tenían un estilo inglés simple, gracias a que en ellas vivían algunos trabajadores británicos del ferrocarril.

Poco a poco, se comenzó a construir en la zona casas del estilo Tudor, con los magníficos jardines de Thays, y muchos petit-hotel emblemáticos por su belleza arquitectónica que albergaban las familias ricas de la época. Además, se pueden encontrar casas de estilos de diferente, muchas veces bastante eclécticos.

Si hablamos de Barrio Parque, no podemos dejar de mencionar el Palacio Alcorta, uno de los edificios más famosos del lugar. Este edificio fue diseñado por un arquitecto italiano, Palanti, que también diseño otros edificios emblemáticos de Buenos Aires. Fue a pedido, para albergar una concesionaria de automóviles Chrysler.

Con el paso del tiempo, una vez que la concesionara cerrara sus puertas, fue ocupado por el ejército, que en la década de los noventa lo puso a remate. Finalmente, fue recuperado y hoy alberga lofts de lujo.

Barrio Parque se caracteriza por ser el barrio preferido de los diferentes países del mundo para establecer sus embajadas. Muchas de ellas están ubicadas en palacios increíbles, con jardines y rejas que parecen sacados de cuentos de hadas. Para ver más sobre esas rejas de diseños artísticos, fabricadas con los metales más variados hay que remitirse alas herrerías argentinas que fabrican los productos de mejor calidad del país.